martes, 25 de abril de 2017

Matar al heredero, de Carlos Laredo

La vida sonríe al cabo primero de la Guardia Civil, José Souto: acaba de ser ascendido a jefe del puesto de Corcubión y está a punto de casarse con su novia de toda la vida, Lolita. La boda tiene lugar en el pueblo natal de la novia, donde la pareja ha heredado una casa que acaban de convertir en un hotelito rural. Invitado al feliz enlace como padrino de Lolita, César Santos, abogado ricachón y detective por pasatiempo, está pasando unos días junto a sus amigos cuando Souto le plantea un caso que le trae de cabeza. El verano pasado, durante el mercado medieval de Corcubión, el único hijo de don Alejandro Sueiro, una familia respetable y adinerada, es asesinado con una puñalada por la espalda, a plena luz del día. Los testigos aseguran haber visto a un hombre encapuchado detrás del chico momentos antes del suceso, pero nada más. César pregunta por el móvil del asesinato pero este también parece ser un callejón sin salida: los Sueiro no tenían enemigos, eran aristócratas respetables. El único con motivos de herencia para matar al chico, el hermano de don Alejandro, tiene una buena coartada, es millonario y disfruta de cierto renombre en Coruña.

"—Por cierto, supongo que te casarás con tu Lolita de siempre.
—Pues sí. Pensaba hacerlo con el sargento Vilariño, pero resulta que ya está casado y, además, se acaba de jubilar. Esto último no sería un impedimento, claro, pero te lo digo porque, de momento y provisionalmente, soy el nuevo jefe del puesto de Corcubión."


Título: Matar al heredero
Autor: Carlos Laredo
Editorial: Sinerrata
Colección: Sinrastro
Género: Policíaca
Año: abril 2017
ISBM: 9788415521310 ePub 9788415521327 mobi 9788415521334 IBD
Descárgate AQUÍ el primer capítulo

Pese a que no soy asidua a la novela policíaca o de detectives, en los últimos años Sinerrata me ha sorprendido con dos autores que han hecho que renueve mi interés por el género: Fernando Roye, con su sargento Carmelo Domínguez, y Carlos Laredo, con su galleguísimo cabo Holmes. Matar al heredero es la quinta entrega de los casos de José Souto, alias el cabo Holmes, y es hasta la fecha la novela de este personaje con la que más he disfrutado. La sal de Matar al heredero recae en el planteamiento de un crimen perfecto: al aire libre, a la vista de todos, en medio de un mercado medieval lleno de gente, bajo la lluvia, sin móviles aparentes, sin sospechosos; muy al estilo de Miss Marple pero con un joven cabo de la guardia civil gallego, y muy serio, en lugar de con la ancianita adorable.

Y digo que me ha gustado más que la novela anterior, El secreto de las abejas, porque en esta historia el lector vuelve a encontrarse con el Souto más auténtico; ese cabo Holmes que no es nada de la broma porque no va con su carácter reservado y reflexivo, pero que practica con César Santos como el que sale a correr para hacer un poco de ejercicio. Un Holmes que se casa con su novia de siempre, que no se deja fascinar por chicas guapas (creo que todavía no le he perdonado el resbalón), que medita sobre el caso ante el paisaje plácido y hermoso de la campiña gallega y de sus acantilados, que disfruta con naturalidad de la cocina tradicional de sus ancestros. Un cabo Souto que disimula con chistes sobre provincianos siempre que siente superado por la sofisticación del señorito de Madrid, pero que sigue tomando notas en sus libretas sobre el acertijo del asesinato que le ocupa. Y, sobre todo, ese final agridulce tan propio de los primeros casos de Souto, tan acorde con la percepción vital de este protagonista.

Se nota que Carlos Laredo está a gusto con sus personajes, que los diálogos entre Souto y Santos son más divertidos e ingeniosos, más distendidos. El autor plantea con mucho acierto el enigma del asesinato y presenta a un cabo confuso y bloqueado, pese a sus frecuentes éxitos y a su buen hacer, pues "incluso el mejor de los perros sigue a veces un rastro equivocado". Sus descripciones ambientales, la belleza de los paisajes, y la naturalidad de su prosa redondean una novela que brilla con méritos propios dentro de esta saga.

Lector, perfecto para reencontrarse con el cabo Holmes.


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martes, 18 de abril de 2017

El canto del cisne, de Edmund Crispin

Finalizada la Segunda Guerra Mundial, una compañía operística está a punto de estrenar Los maestros cantores de Núremberg, de Richard Wagner, en Oxford. Todo apunta a que Edwin Shorthouse, el barítono estrella con problemas de alcoholismo y una personalidad insoportable, va a convertirse en una pesadilla. No solo odia a Adam Langley, el tenor, por haberse casado con la mujer de la que se creía enamorado, sino que además le ha cogido manía al joven director, e intenta sustituirlo, y se ha propasado con una de las secundarias. Cuando aparece muerto, colgado en su camerino, la primera impresión es que se trata de un suicidio, pero son tantas las personas que deseaban su salida de escena que la policía no lo tiene del todo claro. Desconcertados, Adam y su esposa Elizabeth piden ayudan a su viejo amigo Gervase Fen, el profesor de literatura de Oxford famoso por resolver los más crípticos casos de asesinato. 

"Pocas criaturas hay en el mundo más estúpidas que un cantante. Es como si el ajuste milimétrico de la laringe, la glotis y los senos bucofaríngeos que se precisa para la generación de sonidos hermosos tuviera que venir acompañado casi invariablemente —oh, cuán inescrutables son los caminos de la Providencia— de la estulticia propia de un ave de corral."


Nueva entrega, de la mano de la siempre genial Impedimenta, de los casos de Gervase Fen, el detective que aterroriza a los ingleses a bordo de un descapotable rojo llamado Lily Christine mientras resuelve los asesinatos más misteriosos. Como en La juguetería errante o Trabajos de amor ensangrentados, Edmund Crispin narra con mucho sentido del humor otra aventura de este peculiar y excéntrico personaje. La gracia añadida es que en esta ocasión el crimen tiene lugar en un teatro, la víctima es un divo operístico odioso y todos los sospechosos son el resto de la compañía teatral. Si en Trabajos de amor ensangrentados el lector tenía a Shakespeare como telón de fondo literario, en El canto del cisne los guiños operísticos y musicales ponen la guinda del pastel.

Divertida, inteligente y con personajes peculiares, es la lectura perfecta para aquellos que anden a la busca de una novela de detectives atípica con aires muy british. No esperéis que le ponga alguna pega a El canto del cisne porque ya sabéis que soy muy fan de Edmund Crispin; pero también del Oxford de los años cincuenta, y de la mitología de los Inklings almorzando juntos los martes en The Eagle & Child. Leyendo a Crispin no cuesta nada imaginar a Gervase Fen charlando con Tolkien en el campus. 

"—Ahí va C.S. Lewis —dijo Fen de pronto—. Debe der ser martes."

Lector: un nuevo caso para uno de los detectives más divertidos del siglo pasado.

Nota friki: atención a los detectives famosos a los que desea entrevista Elizabeth Harding, la escritora policíaca casada con el tenor Adam Langley.


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El canto del cisne

lunes, 3 de abril de 2017

Viajes y exploraciones en el África del Sur, de David Livingstone

David Livingstone nació en Blantyre, Escocia, en 1813 y pasó la mayor parte de su vida adulta en África, donde murió en 1873. Estudió medicina y teología en Glasgow, y en 1840 partió de Londres a África del Sur por primera vez, al servicio de la Sociedad Misionera de Londres. Sus objetivos eran cartografiar territorio desconocido en la época, detallar una flora y una fauna casi ignota, y evangelizar a los nativos. Pero una vez en allí, fascinado por la diversidad del Kalahari, el descubrimiento del lago Ngami, la complejidad de los bechuana o la salvaje belleza del río Zambeze, el doctor Livingstone se entrega por completo a África. Estudioso de las culturas africanas, pionero en las exploraciones del Kalahari y el Zambeze, empeñado en abrir rutas comerciales para beneficio de las tribus e incansable en su lucha contra la esclavitud y el racismo, el increíble explorador recoge en este diario de viaje y descubrimientos una de las mayores aventuras del siglo XIX.

"Equívocos de esta especie se oyen con mucha frecuencia. A veces, al decir cualquier viajero, por medio de su intérprete, que es miembro de la familia del jefe de los hombres blancos, le contestan diciéndole: "Sí, habláis como un cacique", frase que quiere decir, luego que la explican, que un cacique puede decir cualquier necedad, sin que nadie se atreva a replicarle."

Esta edición de 2008 de la editorial Ediciones del Viento, es la primera edición íntegra de la obra traducida al castellano.

Dice Javier Reverte, prologuista de Viajes y exploraciones en el África del Sur, que si David Livingstone hubiese vivido en el siglo XX, sin duda habría sido reconocido con un Premio Nobel; Livingstone era médico, misionero, científico y explorador, pero sobre todo era un apasionado defensor de los derechos humanos, un cruzado contra la esclavitud, en una época en la que lo normal era ser racista. Con las únicas referencias de las estrellas —los mapas africanos de esa época eran apenas un esbozo— y la ocasional guía de los bechuana, el doctor escocés cruza el desierto del Kalahari, se convierte en el primer hombre blanco en llegar a la orilla del lago Ngami, explora el río Zambeze y bautiza sus cataratas con el nombre de su reina. Defiende que ciencia y religión pueden ir de la mano, que no son incompatibles, aprende lengua, cultura, costumbres y leyes de sus anfitriones bechuana, denuncia a Londres el tráfico de esclavos, sabotea siempre que puede las maquinaciones de los boers, ejerce la medicina sin entrometerse con las creencias locales, cartografía mapas, indexa plantas y animales salvajes, es mordido por un león,...

Viajes y exploraciones en el África del Sur es la compilación de las primeras expediciones del doctor Livingstone (1840-1852 y 1852-1856) escritas de su puño y letra. No solo se trata de una narración extraordinaria por la crónica que el explorador hace de África a mediados del siglo XIX, o un fabuloso compendio de su naturaleza, su geografía y su cultura, sino que además constituye un fascinante libro de aventuras. Livingstone es un personaje de leyenda que acometió una de la grandes últimas aventuras de descubrimiento europeo sobre tierra ignota; y lo hizo con una mirada científica y humanista extraordinarias para su época. Aunque el cuerpo del doctor David Livingstone descanse en Westminster Abbey, última morada de los grandes héroes británicos, su corazón sigue enterrado en Zambia, a orillas del lago Bangwellu.

Lector, ya no existen vidas así.


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Viajes y exploraciones en el África del Sur

lunes, 27 de marzo de 2017

Sin compromiso, de Curtis Sittenfeld

Jane y Liz son las mayores de las cinco hermanas Bennet y las únicas que parecen tener un poco de sentido común en la enorme casa de estilo Tudor que la familia habita en Cincinnati. Ambas llevan años viviendo en Nueva York pero están pasando unas semanas en la casa de su infancia para cuidar de su padre, Fred Bennet, que acaba de sufrir una intervención cardíaca. La única ocupación de Lydia y Kitty es el crossfit, seguir la dieta paleo y whatsappear, Mary siempre anda encerrada en su habitación, estudiando, y la señora Bennet solo vive para el club de campo y su organización benéfica. Pero para agravar el caos y el sinsentido que siempre parece reinar en la casa de estilo Tudor, la noticia de que dos médicos solteros, ricos y guapos —Chip Bingley y Fitzwilliam Darcy— se acaban de mudar al vecindario hace presa en la imaginación de la señora Bennet, que sueña con casar a sus hijas con un buen partido y a cualquier precio.

"En cierto modo, el hecho de que las cinco estuviesen solteras convertía la circunstancia en un fenómeno, curioso o desastroso, dependiendo del punto de vista, aunque en cualquier caso rara vez se tenía en cuenta la individualidad de cada una de ellas."


Orgullo y prejuicio es mi novela preferida de Jane Austen, por eso en cuanto vi Sin compromiso, en el catálogo de Siruela, supe que tenía que leerla. Esta simpática historia de Curtis Sittenfeld es una puesta al día del clásico austenita y, aunque muchos puristas dirán que resulta prescindible, lo cierto es que me lo he pasado bien revisitando a las Bennet. 

Sin compromiso es una adaptación contemporánea y divertida de la novela de Jane Austen, que recrea con bastante acierto la mirada incisiva de la autora sobre las relaciones familiares y sociales, los prejuicios socio-económicos de la diferencia de clases (en la novela de Sittenfeld ampliado a diferencias de raza y de género) o las relaciones amorosas y sus dificultades. Curtis Sittenfeld traslada con autenticidad al siglo XXI el espíritu crítico de la novela de Austen y, aunque —era necesario— cambien las circunstancias y las situaciones, sus personajes son sorprendentemente fieles a sus originales. Destaca, por ejemplo, el caso del patriarca de los Bennet, cuyo sarcasmo, sentido del humor y filosofía de vida son exactos a los del carácter imaginado por Austen; sus diálogos son uno de los puntos que más he disfrutado de esta novela.

Leer Sin compromiso conlleva el placer de reencontrarse con los Bennet, la sensación de volver a saber de viejos y queridos amigos, cierto consuelo para la nostalgia de los lectores. He disfrutado de la recreación de las vidas de las hermanas en el siglo XXI, de sus relaciones amorosas y de sus actitudes frente a la vida; incluso las tres pequeñas me han caído mejor que en la historia original, quizás porque Sittenfeld las ve desde un prisma más tolerante (son producto de la educación de sus padres) y tiende a redimirlas hacia el final de la novela. Jane y Liz están perfectas, fieles al espíritu de las heroínas austenitas, incluso favorecidas por la luz de la adaptación temporal (ambas están casi en la cuarentena y no hubiese sido creíble que no hubiesen tenido parejas o una carrera profesional). Solo el señor Darcy, en mi opinión, queda algo diluido, su intensidad original menguada por el paso de los siglos y una adaptación que le deja escaso diálogo y poco protagonismo entre tanta Bennet desatada.

Lector, para nostálgicos de Orgullo y prejuicio con sentido del humor.

Nota friki: Sí, aparece Pemberley. Y además está situado en el número 1813 de una carretera, sí, ese es también el año en el que se publicó por vez primera Orgullo y prejuicio


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lunes, 20 de marzo de 2017

Arcadia, de Iain Pears

Ante la escasez de recursos y la superpoblación del planeta Tierra, un laboratorio lleva años investigando la posibilidad de acceder a universos paralelos para explotarlos. Cuando la brillante científica Ángela Meerson por fin termina una máquina capaz de cumplir esa posibilidad, descubre que en realidad no es más que un portal para viajar en el tiempo, y que cualquier interferencia que ocurra en el pasado repercutirá en el presente. Preocupada porque sus jefes utilicen la máquina y destruyan su presente, borra los datos de su investigación y se oculta en el siglo XX. A lo largo de los años perfecciona su invento para que pueda abrir puertas a otros universos, esta vez fantásticos y, en teoría, inofensivos para el transcurso de la Historia. En el sótano del profesor de literatura isabelina de la Universidad de Oxford, Henry Lytten, también escritor de novela fantástica, Ángela lleva a cabo su experimento abriendo un portal al mundo imaginario de las anotaciones de Lytten: Anterworld. Mientras en el futuro siguen las pistas de la desaparición de la científica, y tratan de recuperar los datos de su trabajo, en los años setenta del siglo XX todo se complica cuando Rosie, la vecina adolescente de Henry, traspasa el portal experimental del sótano y se queda prendada de Anterworld. Si solo hay un futuro y un pasado, y están conectados, ¿cómo puede encajar la historia de la humanidad la posibilidad de que el mundo imaginado por Lytten se vuelva real? 

"—¿Cómo lo voy a saber? —respondió Lytten (...).
—Tiene que saberlo: lo escribió usted.
—Pues lamento decepcionarte, pero esa parte no la escribí. La esbocé hace años, pero apenas la recuerdo.
—Debe hacer memoria, profesor -pidió desesperada Rosalind-. Tiene que hacerlo. Si esto sale mal, pasarán montones de cosas terribles. Es posible que se declare una guerra. Aquí hay soldados, y proscritos a nuestros alrededor. Es todo culpa suya.
—¿Por qué es culpa mía?
—Es culpa suya por no terminar lo que empezó. Lleva años escribiendo ese libro, y el libro se ha cansado de esperar e intenta ponerle su propio final. Debería usted atar cabos sueltos. Agatha Christie lo hace."


Traducción: María José Díez Pérez
Género: ciencia ficción, fantástica
ISBN: 978-84-670-4960-2
640 páginas
22,90 euros

Hacía tiempo que no me lo pasaba tan bien con una novela fantástica. Y eso que sabía que iba a sudar tinta china para escribir una sinopsis, que se entendiera, de este libro singular. He disfrutado muchísimo encajando las piezas de este fascinante rompecabezas que es Arcadia: Iain Pears construye tres universos (¡tres universos!) asombrosos y acompaña al lector, con una maestría sin igual a la hora de dosificar la información y los giros argumentales, en la tarea de descubrir cómo están relacionados entre sí. De manera que cuando lees Arcadia no solo disfrutas de una historia extraordinaria y unos personajes complejos, sino que además sientes cómo se despiertan tus células grises, y te entran ganas de decir en voz alta "elemental, querido Watson", cada vez que descubres una nueva pista y entiendes cómo encaja en la complicada línea temporal (¿o debería decir "engranaje del drama"?) que Pears nos plantea. 

Iain Pears (Inglaterra, 1955), es doctor en Filosofía e Historia del Arte y tiene una dilatada experiencia como periodista de temas económicos. Todo este bagaje se refleja en Arcadia y dota de credibilidad una novela de una altísima complejidad argumental. Correcto, elegante y preciso, el autor desarrolla una ficción que integra admirablemente bien una distopía, una trama de espionaje en plena Guerra Fría, disquisiciones sobre la linealidad del tiempo y el espacio, un romance shakesperiano, un mundo fantástico y varias aventuras (héroes que salvan el mundo) con cierto aire clásico al estilo de Robin Hood o Ivanhoe (sin olvidar las abundantes y magníficas referencias literarias a Shakespeare, J.R.R. Tolkien, C.S. Lewis, y muchos otros autores). 

Arcadia es una lectura para pasarlo en grande, para disfrutar, para perder la noción del tiempo mientras se lee. Fascinante, genial y divertida, ofrece al lector —incluso al que no suele frecuentar el género fantástico— un buen motivo para creer que tiene un clásico entre sus manos.

Lector, para quitarse el sombrero (incluso aunque no seas historiador).

Nota friki: Genial el intento de Angela Meerson de abrir un portal hacia la Tierra Media y sus problemillas como creadora de mundos fantásticos.


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lunes, 13 de marzo de 2017

Villa Vitoria, de D.E. Stevenson

Villa Vitoria, a las afueras del pueblecito inglés de Ashbridge, siempre ha sido el hogar de los Dering. Caroline vive allí con sus dos hijas, la egoísta Leda y la siempre genial y optimista Bobby; en pocos meses se les unirá su único hijo, James, que sigue destinado en Malasia. Desde que enviudó, Caroline vuelve a sentirse ella misma, a disfrutar de los pequeños placeres de vivir en el campo, como salir a buscar moras para hacer confitura o charlar con sus amigos. Su casa y su jardín tienen fama de agradables y hospitalarios —pese a que las restricciones bélicas pongan difícil agasajar a los visitantes como se merecen— porque el buen humor de la señora Dering es contagioso. En Ashbridge no hay secretos, todos lo saben todo de todos, como el recién estrenado compromiso de Leda o la llegada de un misterioso forastero al único hostal del pueblo, dos acontecimientos que van a perturbar a Caroline y a su casa como no había ocurrido en mucho tiempo.

"Cuando se es joven, una solo se ocupa de sí misma, no se tiene tiempo para los detalles cotidianos, pero, cuando la juventud queda atrás, se abren los ojos y se ven la magia y el misterio que nos rodea: la magia del vuelo de un pájaro, de la forma de una hoja, del arco orgulloso de un puente contra el cielo, de pasos en la noche y de una voz llamando en la oscuridad; del momento en que va a alzarse el telón en un teatro, del viento en los árboles o (en invierno) una rama de manzano cuajada de nieve pura y blanca, y de los carámbanos que cuelgan de una piedra, salpicados con los colores del arcoíris."


Villa Vitoria, de D.E. Stevenson, es una novela estupenda para explicar qué significó el feelgood a mediados del siglo XX. La historia está ambientada inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial, cuando Inglaterra todavía sufría graves carencias de alimentos y productos de primera necesidad, y seguían al uso las cartillas de racionamiento y los cupones para ropa; el gobierno regulaba de manera tiránica la producción agraria y gestionaba la escasez con mano de hierro; algunos jóvenes continuaban movilizados, y muchos eran los que habían perdido a sus seres queridos y/o su hogar con los severos bombardeos de la Luftwaffe en territorio británico. Y en este escenario, D.E. Stevenson nos presenta a los habitantes de la tranquila Ashbridge, un pueblecito en la campiña inglesa donde Caroline Dering se empeña en sentirse feliz con muy poquito, con los placeres más sencillos de la vida.

"Las dificultades de Ashbridge se parecían mucho a las del ancho mundo solo que vistas desde el otro lado del telescopio."

Al igual que en las novelas de E.F. Benson, apenas ocurre nada en Villa Vitoria y, sin embargo, sumergirse entre sus páginas es un placer, se lee con una sonrisa en los labios y con un suspiro de anhelo por pasear por la pacífica campiña inglesa. Sencilla y maravillosa, esta novela de D.E. Stevenson no rebosa el sentido del humor de El libro de la señorita Buncle, o la complicidad de Las cuatro Gracias, pero comparte con el resto de obras de la autora ese optimismo brillante pese a la época, la crítica social y el feelgood de sus páginas.

"Lo fundamental no es lo que te pase, sino cómo te lo tomes."

Lector, si necesitas un respiro del mundo, ven a Villa Vitoria; estás invitado a té y bollitos con la encantadora señora Dering.


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 Este artículo forma parte de la iniciativa Adopta una autora.


martes, 7 de marzo de 2017

Caraval, de Stephanie Garber

Scarlett y Donatella Dragna viven recluidas en Trisda, en las Islas Conquistadas del Imperio Meridiano, bajo el cruel yugo de su padre, el gobernador. Scarlett no recuerda desde cuándo su progenitor las aterroriza y maltrata, quizás desde la misteriosa desaparición de su madre. Pero ahora tiene una esperanza de escapar a semejante vida: su próximo matrimonio concertado con un noble desconocido. Por las cartas de su prometido, la chica cree que es amable y que le ofrecerá, a ella y a su hermana pequeña, una vida tranquila y feliz lejos de Trisda. Sin embargo, apenas unos días antes de la boda, llegan a las manos de Scarlett dos invitaciones personales del gran ilusionista Legend; el gran juego de Caraval está a punto de comenzar un año más y Legend desea que las hermanas Dragna sean sus invitadas de honor. Scarlett no quiere poner en peligro su boda, la única oportunidad que tiene de escapar a su padre, pero sabe que el ganador de Caraval tiene derecho a un deseo ¿Y si este año fuese ella la ganadora?

"Scarlett valoró la idea de sentir no solo un poco de felicidad, sino también de magia. Pensó en cómo sería disfrutar de Caraval durante un día, explorar la isla privada de Legend, antes de cerrarle por completo la puerta a sus fantasías."


Fecha de publicación: 28 de febrero de 2017
432 páginas
ISBN: 978-84-08-16923-9

Decía Elizabeth Carroll, librera de Barnes & Nobles, que Caraval era como si Alicia en el país de las maravillas transcurriese en el escenario de Los juegos del hambre. Si bien la comparación es bastante acertada, lo cierto es que Stephanie Garber ha recreado en Caraval un mundo y unos personajes totalmente originales y extraordinarios, alejados de clichés y tópicos fantásticos, y con un derroche tal de imaginación y mágica extravagancia que el lector se sentirá explorador en un mundo nuevo. Garber consigue asombrar en tres puntos clave de su historia: la creación de unos escenarios llenos de exuberante color, magia y misterio; un excelente juego de espejos y engaños; y la construcción de unos personajes bien caracterizados, llenos de fuerza y carismáticos.

Es imposible que el lector no se lo pase en grande por las calles de Caraval porque todo es nuevo y asombroso, pero sobre todo porque todo es susceptible de ser un espejismo, ¿qué es verdad y qué no lo es? A través de los ojos de Scarlett, el suspense se mantiene de principio a fin por la incertidumbre (¿en quién confiar?) pero también por la evolución de su personaje. Scarlett empieza siendo una chica temerosa, desconfiada, que se ha olvidado de que estar a salvo no es lo mismo que vivir. Y aunque mantiene la prudencia y la sensatez como rasgos predominantes de su personaje, en Claraval sufrirá una valiente transformación. Seguramente es la evolución de esta protagonista —tan bien tramada— y su peculiar don —Scarlett es capaz de percibir sensaciones y emociones con brotes y matices de color— una de las mejores bazas de Caraval

Stephanie Garber narra con fluidez, con elegancia, y con un léxico riquísimo (tan rico como la extraordinaria paleta de colores con la que pinta Caraval y a sus actores) lleno de matices, una historia distinta. Marcada por el suspense y el misterio, con sus tramas temporales bien urdidas y entrecruzadas convenientemente, y ambientada en un mundo fantástico donde nada es lo que parece, Caraval es sin duda una invitación a jugar que los lectores de fantasía disfrutarán sin reserva.

Lector, acepta la invitación del gran mago Legend y descubre cómo termina esta fantástica historia.


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